Si vives fuera de España y hay días en que el peso de estar lejos se hace difícil de llevar, esto es para ti. Soy Silvia Piñas, psicóloga sanitaria colegiada, y sé lo que es vivir en otro país porque yo también lo viví.

Mi historia con Reino Unido empieza antes de lo que mucha gente imagina. Antes de estudiar psicología, me fui a vivir a Hastings como au pair. Fue mi primer contacto real con lo que significa estar lejos de casa: el idioma que creías saber y de repente no sale, la soledad de los domingos, echar de menos algo que ni siquiera sabes nombrar.
Años después, ya psicóloga y con dos hijos pequeños, volví al Reino Unido. Esta vez a un pueblo de Kent cerca de Londres, siguiendo el traslado de trabajo de mi marido. Y aunque ya conocía el país, volver a empezar desde cero — sin red social, sin amigos cerca, con los niños dependiendo de mí para todo y un cielo gris que en noviembre parecía no tener fin — fue otra cosa completamente distinta.
Viví allí seis años en total. Una experiencia enormemente enriquecedora en muchos sentidos, pero que también me puso a prueba emocionalmente en momentos que no esperaba. Aprendí que vivir en el extranjero tiene una cara bonita que se cuenta mucho, y una cara más silenciosa que casi nadie nombra.
Esa experiencia — la del au pair joven y la de la madre con raíces en otro país — es la que me permite hoy conectar de verdad con las personas que viven fuera de España. No desde la teoría. Desde dentro.
Estas son las experiencias más comunes entre españoles que viven fuera y que en algún momento buscan apoyo psicológico. No hace falta que te identifiques con todas. A veces con una es suficiente.
Si te identificas con alguna de estas situaciones, no estás siendo débil ni estás exagerando. Estás atravesando algo que tiene nombre y tiene solución.
El duelo migratorio es la pérdida silenciosa de todo lo que se deja atrás cuando emigras: la familia, los amigos, la cultura, el idioma, el clima, las rutinas, incluso una parte de tu identidad. No es una enfermedad ni un trastorno. Es un proceso emocional real y legítimo que muchas personas atraviesan al vivir en el extranjero.
Lo complicado del duelo migratorio es que rara vez se reconoce como tal. Emigrar suele verse como algo positivo — una oportunidad, una aventura, un logro — y eso genera una presión implícita de “tener que estar bien”. Pero que la decisión de irte fuera buena no significa que no duela lo que dejaste atrás.
El duelo migratorio no significa que la decisión de emigrar fue un error. Significa que estás procesando pérdidas reales mientras construyes algo nuevo. Y eso requiere tiempo, espacio emocional y, a veces, acompañamiento profesional. Con apoyo adecuado, se puede atravesar este proceso y salir fortalecido, integrando ambas partes de tu vida: la que dejaste y la que estás construyendo.
Si además de la adaptación al nuevo país experimentas síntomas de ansiedad, puedes ver cómo trabajo el tratamiento de la ansiedad.
Hay más de tres millones de españoles viviendo fuera de España. Trabajo con personas en toda Europa, Estados Unidos y otros países. Algunos de los lugares donde viven mis pacientes:
Londres, Manchester, Birmingham... La comunidad española en UK es enorme, pero la distancia cultural y el clima hacen mella con el tiempo.
Dublín concentra a miles de españoles jóvenes. La ciudad engancha, pero la soledad del primer año puede ser intensa.
Berlín, Múnich, Frankfurt. El idioma y la cultura alemana son un reto real. Muchos españoles se sienten aislados incluso años después de llegar.
Alta calidad de vida, pero también alta exigencia y una sociedad más cerrada de lo que parece desde fuera.
El país europeo con más españoles registrados. París y otras grandes ciudades tienen comunidades activas pero la integración real lleva tiempo.
Nueva York, Miami, Los Ángeles. Mucha diversidad y oportunidades, pero también una cultura muy diferente a la española.
¿No está tu país? No importa. Si tienes conexión a internet y un espacio privado, puedo acompañarte desde donde estés.
El proceso es igual que cualquier terapia online, con una diferencia importante: no tendrás que explicarme qué se siente al estar lejos. Ya lo sé.
Por WhatsApp o formulario. Me cuentas brevemente tu situación y acordamos día y hora. Te respondo en menos de 24 horas.
Nos conocemos. Me cuentas cómo estás, desde cuándo, qué te pesa más. No hace falta tenerlo todo claro: para eso estoy yo. Sin compromiso.
Definimos objetivos y trabajamos a tu ritmo con técnicas basadas en evidencia. Cada sesión tiene un propósito claro.
55-60 minutos | En español
El precio es el mismo independientemente del país desde el que te conectes. Pago por transferencia bancaria antes de la sesión. Sin permanencia ni compromiso de continuidad.
La primera sesión es de evaluación sin compromiso.
No tienes que estar en crisis para pedir ayuda. A veces simplemente necesitas un espacio en español, con alguien que entienda lo que es vivir lejos de casa, para ordenar lo que sientes. Escríbeme sin compromiso. Te respondo en menos de 24 horas.
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